domingo, julio 22

Crónica de una Oposición, Inédita, Madrid



Periodismo, la última profesión romántica. La escogimos arrastrados por una vorágine de deseo irrefrenable e incomprendido (incluso para nosotros mismos), ávidos de aventura, con la pretensión de vivir al filo de la navaja, con la inocencia párvula de comunicar nuestra visión del mundo.

Pero salen unas opos y ahí que nos apuntamos todos como borregos, como si nos fuese la vida en ello, por si suena la flauta, total, el no ya lo teníamos. Inédita también estuvo allí, infiltrada en las huestes enemigas, pero escoltada por la mejor compañía, para daros parte de la contienda.

Y aquello fue una suerte de promoción interna de TVE combinada con un show de los récords intentando batir el mayor número de gente convocada y la peor gestión de un evento de este calibre.

Un calor sofocante nos golpeaba con un alevosía inmisericorde en el árido secarral de hormigón del Ifema. Cual estudiantes de primero nos habíamos creído a pies juntillas que teníamos que estar personados una hora y media antes, ya que la convocatoria iba a ser a llamada única. Infelices, cuándo aprenderemos cuán mienten los comunicados oficiales y las notas de prensa. Los más cautos incluso iban con el dni entre los dientes, no fueran a no encontrarlo cuando pronunciasen su nombre. Qué decir tiene, que ni nos llamaron por nuestro nombre de pila, ni pidieron dni certificativo de nuestra persona, ni hubieron colas que sirvieran para algo. Porque pasadas las seis de la tarde abrieron las puertas y entramos como toros en chiqueros dispuestos a encontrar un sitio donde hacer el puto examen ya.

Pero aún nos tuvieron otros tres cuartos de hora repartiendo los cuadernillos, volviendo a repartirlos, dando instrucciones para discapacitados mentales (seguro que éstos lo hubieran hecho mejor que algunos de los allí convocados que se equivocaron en lo más fácil del examen) y haciendo ver que eran muy legales y que allí no iba a haber ni trampa ni cartón. Con expreso recochineo, dijeron: “para vuestra tranquilidad sabed que el examen ha sido elaborada esta mañana”. Como si eso fuera certificado de algo. Y luego nos sorprende el rumbo que está tomando nuestra televisión pública.

Y por fin pudimos darle la vuelta al ansiado examen (del que nos repitieron hasta la saciedad que lo mantuviéramos boca abajo hasta el momento exacto, pero, coño, si la primera hoja era sólo el título). Nunca he tenido tantas ganas de empezar una prueba. Y entonces me entró la risa, pero qué preguntas eran ésas. No, no me acuerdo en qué localidad está la mina Conchita, ni hasta el última hora que le ha caído en la última a De Juana Chaos, ni sé diferenciar por el nombre de pila el cargo que ostenta cada uno de los gemelos polacos que golpean dos veces. Y de los temas de estudio, estudio, cuatro preguntas chorras y a putear. Ay, ya lo pagaréis, porque nadie menta el nombre de Mac Luhan en vano. Menos mal que una iba en exploración comando porque si no sale para cortarse las venas. ¿No se puede firmar en algún lado para que dejen de gastarse el dinero de las arcas públicas en estas chorradas? No, calla, que encima lo pagamos de nuestro propio bolsillo, abonándole a la Corporación 20 eurazos. No, si encima de burros, apaleados...






Inédita